En noviembre del 2011 el FBI detectó el virus llamado DNSChanger, que redirigía a los ordenadores infectados a direcciones no deseadas para que sus creadores pudieran embolsarse compensaciones por el número visitas.
Para prevenir que los navegadores fueran dirigidos a direcciones inexistentes tras la operación, el FBI activó de forma provisional varios servidores que reconducían a una página segura a los equipos infectados, aunque este lunes esos servidores serán desconectados, avisó la agencia federal en su web.

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