Familiares de la víctima aseguran que el hecho no fue producto de un accidente, sino un homicidio. Alegan que “nadie le entierra un arma a un niño por accidente”.
Carmela Manzueta, madre del menor, llora desconsoladamente la muerte de su hijo y dice que le han partido el alma, al tiempo que en medio de su desesperación y llanto implora justicia.
FUENTE: ENDOMINICANA.NET

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